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El albergue 'Masaya' donde duerme
En la madrugada aún no hay muchas personas en la calle,
en nuestra cafetería, en la piscina.
Todavía no hay ruido, nadia grita, no hay ira ni alegría.
Hay solo una calma, el placer de la expectación.
Y mi pequeño deseo hacer un ruidito casi imperceptible
- beber un café sorbiendo.
Había oscuridad y vacío - y entonces aperecio el café.










apartamentos de lujo gentrificados situados detrás del muro

Concert en el parque


a casa